Thursday, December 01, 2005

Absurdos de la vida común (o la vida del estudiante, Parte I)

¿Alguna vez se han preguntado lo absurdo que puede llegar a ser el pretender comunicarse por medio de una pantalla que comparte las letras que dos personas deciden escribir en el autorreferente teclado de su computador?
¿O lo divertido que puede ser que a los 20 años pretendamos tener nuestra vida entera bajo control, y más cosas sabidas que por saber?
¿Alguna vez se han sorprendido riendo solos frente al espejo, cuando descubren en él un rostro pueril con claros indicios del estrés capitalino (ojeras, ojos rojos, rostro malhumorado, sonrisa gastada)?
¿Alguna vez han tenido la ingenua ilusión de vivir como adolescentes sin cuestionarse nada de lo que el mundo adulto exige a los 40?
¿O han pretendido que la vida se esfume en un segundo y veinte años, cada vez que osamos tomar una decisión importante en nuestras vidas, como por ejemplo, tomar el metro o la micro en la mañana?

Hay que aceptarlo, somos la generación perdida. La generación perdida en quehaceres y obligaciones autoimpuestas más temprano que tarde. La generación que se olvida muchas veces de ser joven cuando considera que tener veinte significa deber ser joven, e introduce casi inexorablemente el verbo adulto del deber en algo tan absurdo como la inmadurez.
Somos aquellos que se mienten a sí mismos cuando con pretextos como el estrés universitario, o los exámenes finales, nos olvidamos de que sólo se vive en la medida del presente.
Vivimos creyendo que forjamos un futuro determinante y consiliador cuando cada mañana optamos por las cosas más simples. Caminamos a la Universidad pretendiendo que cada paso marque un camino hacia aquello que ni bien sabemos lo que es, pero sin embargo pretendemos enseñar a los demás. Nos ensalzamos en conversaciones que pretenden ser importantes y plenas de significados, y en el fondo lo único que hacemos es estar horas frente a la pantalla del computador buscando implícitamente un sentido a toda la urgencia de nuestros actos y compromisos.

Pretendemos decir te quiero con caritas sonrientes en el MSN
Añoramos el desarrollo intelectual, y nos pasamos horas aprendiendo de memoria palabras, teorías y autores, que apenas acabamos de comprender
En el fondo sólo queremos vivir estos 20 años escurridizos, pero nos enfrentamos al mundo tapados totalmente con armaduras que sólo reflejan nuestro gran temor a ver que se agotan los instantes en sinsentidos banales y conversaciones de pasillo

Con esto no quiero decir que estemos todos fuera de foco, aunque el foco esté a veces puesto en otra parte. Con todo esto no quiero decir que debemos olvidarnos de las cosas que debemos hacer en el cotidiano, porque son ellas las que nos dan el respiro de tranquilidad y la ilusión de consistencia. Sólo pretendo demostrar que muchas veces nos agotamos en quehaceres vanos y nos olvidamos de que en el fondo sólo somos adolescentes confundidos que anhelan vivir, más allá de toda regla autoimpuesta, más allá de aquellas normas psico-sociales que nos obligan a temer el mañana gastado de una década que se acaba...
Sí, sí, la crisis de los veinte años hace su nueva aparcición (crisis versión 2.0). Y es que a veces sólo pido un poco de tiempo, un respiro para poder sentarme a mirar durante horas la magnificencia del cangrejo que no muere (sobre la inmortalidad del cangrejo, y demases).

Bueno eso es todo. Un pequeño tirón de orejas, con cariño, para los que decidan preguntarse qué es eso que está más allá de la vigilia.
Que las vacaciones no sean una forma más de aumentar el curriculum hacia la madurez. Que diciembre sólo sea diciembre, y campos floridos, y risas, y tranquilidad.
A veces nos hace falta un poco de ingenuidad para descubrir en unas luces navideñas al verdadero viejo pascuero (que, aunque nadie me crea, es de verdad el que nos deja los regalos todos los 24 de diciembre debajo del arbolito).
Felices vacaciones, a la dulce generación del olvido, del estrés y de la magia oculta tras las paredes, que siempre está ahí, aunque a veces se nos olvide que tenemos que restregar los ojos para ver...
Y, bueno... Diciembre una vez más! jaja

2 comments:

Anonymous said...

Chuata, chuata, crisis de los 20?? o la crisis de los psicologos??, por qúé nos desvivimos por encontrar crisis en cada problema que tenemos?? Acaso la conotación de crisis hace que el prblema se magnifique aún más???
Bueno quien sabe, ese será nuestro problema como psicologos, pero si estamos tratando de luchar contra todo lo que nos acarrea la universidad, la alta exigencia y el poco tiempo, el dedicarse a pensar en crear crisis nuevas, no será otra de las mismas respuestas???
Mejor vivamos, pasemoslo bien, y que cada uno de nosotros haga lo que quiera hacer, y lo pase bien en sus vacaciones....
Bueno, un poco de reencuadre nunca esta de más...
Besos
Fa

Amanda said...

Bueno, queridísimos amigos tengo algo que decirles: jamás esperé encontrarme con esta cantidad (2) de palos a mi blog, a mi ultimo texto... "ES MI CRISIS, OK?"
Jajajaja. No si esta bien, en verdad no hay ni crisis, eso lo escribi como por escribir, como por ese afan de escribir de vez en cuando cosas llenas de sentido, y que nos hagan cuestionarnos...
Pero na po, a pasarlo bien...
FELICES VACACIONES TODO EL RATO, TODO EL MOMENTO, ALL THE WHILE!!!
besitos a los 2